¡DATE VALOR!. Es muy lógico querer agradar a otra persona cuando te gusta. Eres simpático, cariñoso, coqueto, incluso puede que te vuelvas más gracioso. En definitiva, te esfuerzas por halagar al otro… hasta ahí todo bien.

El problema viene cuando no sólo te esfuerzas en alegrar al otro sino que te fuerzas a ello. Le intentas agradar tanto que te olvidas de ti y de quién eres.

No eres fiel a ti mismo y terminas haciendo o diciendo cosas que no van contigo, te sale todo forzado y poco natural.

No mendigues amor… todos hemos tenido la ocasión de ver alguna vez a alguien haciéndolo, incluso a ti puede que te haya pasado. En tu intento por gustar y por hacer que una relación “funcione” dedicas demasiado tiempo a complacer todas las pretensiones de tu pareja.

Entonces te vuelves más inseguro, la otra persona lo nota y empieza a comportarse contigo de manera más distante y hasta con cierto rechazo. En tu afán por atraerla consigues el efecto contrario.

Tanto si estás empezando una relación como si ya la tienes date el valor que mereces. Además, piensa que una persona que se muestra insegura y no se quiere se vuelve menos atractiva también para los demás. Sin embargo, las personas con seguridad en sí mismas tienen un gran magnetismo.

Pero ¿de dónde nace esta inseguridad?, ¿del amor o del miedo?

Sin duda, nace del miedo; del miedo a no gustar, a que no te quieran, a no ser suficiente…

Tú vas a vibrar en la frecuencia del amor y no en la del miedo. Si quieres atraer el amor verdadero a tu vida tu vibración tiene que ser alta.

Querido amigo, ¿a qué tienes miedo? ¿A que no te quieran? Quiérete tú primero con todo tu corazón. Crearás vínculos afectivos que serán maravillosos si nacen de esta actitud.

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